Mi perro cojea: qué revisar y cuándo es urgente
Tu perro cojea: cómo revisarle la pata sin lastimarlo, qué indica cada tipo de cojera y las señales que obligan a ir al veterinario hoy.
Si tu perro cojea, empieza por mirar cómo apoya —sin tocarle la pata— y después revísasela con calma: entre los dedos, las almohadillas y las uñas está buena parte de los casos, desde una espina hasta una uña partida. Lo que decide si puedes esperar a una cita o tienes que salir hoy mismo es una lista corta de señales: que no apoye nada la pata, que se vea torcida o hinchada, que haya herida abierta, o que la cojera venga con temblor, fiebre o decaimiento.
La cojera es un síntoma, no un diagnóstico: puede resolverse con unas pinzas o ser el primer aviso de una rotura de ligamento. Saber qué mirar antes de ir evita empeorarla por el camino.
Lo primero: mirar, no manipular
El impulso natural es agarrar la pata y doblarla “para ver dónde le duele”. No lo hagas: si hay una fractura o una articulación inestable, moverla empeora el daño. Observa primero: ponlo a caminar despacio sobre una superficie plana que no resbale y fíjate en:
- Qué pata apoya menos. Con una delantera dolorida, el perro sube la cabeza al apoyarla y la baja al pisar con la sana. En las traseras, la cadera del lado malo sube más y el paso se acorta.
- Si apoya algo o nada. Rozar el suelo con los dedos no es lo mismo que llevarla levantada todo el tiempo; esto último es mucho más serio.
- Cuándo cojea. Anota si cojea al levantarse y mejora en unos minutos, si solo aparece tras el ejercicio, o si es constante.
- Cómo se sienta. Con dolor de rodilla muchos perros se sientan de lado, con la pata estirada.
Graba un video corto: en la consulta muchos perros caminan distinto por los nervios, o directamente no cojean.
La revisión de la pata, donde está la mitad de los casos
Antes de pensar en huesos y ligamentos, descarta lo simple. Hazlo con buena luz, con el perro echado, empezando por una pata sana para que se acostumbre al manejo.
- Mira la planta completa. Separa los dedos con suavidad y revisa el espacio entre ellos y los pliegues de las almohadillas: ahí se clavan espinas, astillas, vidrios y semillas de pasto.
- Busca pegotes y cuerpos extraños. Chicle, brea, tierra apelmazada. En invierno, las bolitas de hielo y la sal de deshielo irritan las almohadillas y hacen cojear.
- Revisa cada uña. Una uña partida, arrancada o tan larga que se clava en la almohadilla duele muchísimo y casi no sangra, y las uñas largas cambian la pisada. Aquí explicamos cómo cortar las uñas de tu perro sin llegar a la parte viva.
- Toca las almohadillas. Deben sentirse firmes y frescas. Rojas, en carne viva o con la capa superficial desprendida hacen sospechar quemadura por asfalto caliente, el mismo escenario del golpe de calor.
- Sube por la pata con la palma abierta. Sin apretar ni doblar articulaciones: solo busca calor, hinchazón o puntos que le hagan retirarla.
- Compara con la del otro lado. Es la mejor referencia para saber si algo está realmente hinchado.
Si encuentras una espina superficial y sale sin esfuerzo con unas pinzas limpias, perfecto. Si está clavada profundo, si la herida sangra o si se queja al mínimo contacto, detente: forcejear solo consigue que la próxima vez no se deje revisar por nadie.
Cómo se ve cada tipo de cojera
Esta tabla no sustituye al veterinario, pero ayuda a decidir cuánta prisa tienes.
| Cómo se ve la cojera | Qué suele indicar | Qué hacer |
|---|---|---|
| Aparece de golpe tras un salto o una carrera | Lesión aguda de tejidos blandos o de ligamento | Reposo estricto y consulta en 24-48 horas |
| Va y viene: unos días sí y otros no | Problema intermitente, como una rótula que se sale de sitio | Anota cuándo aparece y pide valoración |
| Peor al levantarse y mejora al moverse | Patrón típico de la artrosis | Consulta programada; es manejo a largo plazo |
| Peor después del ejercicio, mejor con reposo | Sobrecarga articular o inflamación | Baja la intensidad y consulta |
| Cachorro de raza grande en crecimiento | Alteraciones del desarrollo óseo | Consulta pronto y no fuerces el ejercicio |
| Pata trasera que da un “salto” y vuelve sola a su sitio | Luxación de rótula, frecuente en razas pequeñas | Consulta; no intentes acomodarla tú |
| No apoya nada la pata desde el primer momento | Lesión seria: fractura, luxación o rotura | Urgencia el mismo día |
Las causas más frecuentes según la edad
La edad cambia por completo la lista de sospechosos.
| Etapa | Causas más frecuentes | Señales típicas |
|---|---|---|
| Cachorros y jóvenes | Traumatismos por caídas o juego brusco, problemas de crecimiento, luxación de rótula en razas pequeñas | Cojera repentina tras un accidente, o que aparece y desaparece sin golpe conocido |
| Adultos | Rotura del ligamento cruzado —la causa más común de cojera trasera repentina en perros medianos y grandes—, esguinces, heridas en almohadillas | Una trasera que falla de golpe al correr o girar; el perro se sienta de lado |
| Mayores | Artrosis y displasia de cadera o codo | Le cuesta levantarse, evita escaleras y saltar al coche, se queda atrás en el paseo |
Qué sí puedes hacer en casa mientras consigues cita
Poca cosa, y esa poca cosa es la más importante: reposo de verdad. Un perro que “solo salió un ratito al jardín” convierte un esguince en una lesión de meses. Ayuda también adaptar la casa: tapetes donde patina, escaleras bloqueadas, y la cama, el agua y la comida cerca.
Qué nunca debes hacer
- Masajes, estiramientos o intentar “tronarle” algo. Sobre una articulación lesionada, aumenta el daño.
- Aplicar calor sobre una lesión reciente. Aumenta la inflamación y el dolor.
- Sacarlo a caminar “a ver si se le pasa”. Es lo contrario de lo que necesita.
Cuándo es urgencia el mismo día
Tras un atropello o una caída hay que revisarlo aunque camine bien: las lesiones internas no siempre se notan en las primeras horas y la adrenalina enmascara el dolor.
Qué esperar en la consulta
El veterinario empieza viéndolo caminar, igual que hiciste tú, y sigue con una palpación que compara las dos patas para localizar la zona dolorosa. Después vienen las pruebas de movilidad de cada articulación y, según lo que encuentre, las radiografías.
A veces hace falta sedación para explorar bien. No es exagerado: un perro con dolor tensa la musculatura y no deja evaluar la articulación, así que sin ella la exploración puede dar un falso “no encuentro nada” y no se logra la posición que requiere una radiografía útil.
Cómo prevenir la mayoría de las cojeras
- Controla su peso. Es lo más modificable de toda la lista: cada kilo de más multiplica la carga sobre rodillas y caderas y acelera la artrosis. Nuestra guía sobre la obesidad en perros explica cómo evaluarlo en casa.
- Ejercicio regular, no maratones de fin de semana. El perro sedentario que el sábado corre tres horas es el candidato perfecto a una lesión aguda.
- Uñas cortas. Cambian la pisada y se parten con facilidad cuando crecen de más.
- Suelo con agarre. Alfombras o tapetes en pasillos y zonas de giro, sobre todo con perros mayores o de patas largas.
- Calienta antes del juego intenso. Cinco minutos de caminata preparan músculos y articulaciones.
En resumen: mira sin manipular, revisa la pata con calma, dale reposo real y no improvises con medicación. La mayoría tienen explicación sencilla, y las que no, se resuelven mejor cuando llegan pronto a la consulta.
Revisión: contenido revisado por Equipo veterinario Experto en Mascotas. Esta información es educativa y no sustituye la consulta veterinaria.