¿Por qué los perros dan vueltas antes de acostarse?
Los perros dan vueltas antes de acostarse por herencia de sus ancestros, que aplastaban el pasto para armar su cama. Cuándo es normal y cuándo no.
Los perros dan vueltas antes de acostarse por una herencia de sus ancestros salvajes. Allá afuera, girar sobre el mismo lugar aplastaba el pasto o la tierra, espantaba insectos y dejaba una cama más cómoda. Tu perro lo sigue haciendo por instinto aunque duerma en un colchón, y más todavía en superficies blandas o disparejas. Es normal. Lo que sí merece una consulta es que algo cambie: que dé muchas más vueltas que antes, que le cueste acostarse o que gire sin parar fuera de la hora de dormir.
La explicación más aceptada: preparar la cama
Antes de que existieran las camas para perro, sus ancestros dormían en el suelo, entre pasto, hojas, tierra o nieve, y unas vueltas antes de echarse servían para varias cosas a la vez:
- Aplanar la superficie, para que el pasto o las hojas no picaran y el suelo quedara parejo.
- Espantar o aplastar insectos, alacranes u otros animales escondidos.
- Revisar el entorno una última vez antes de dormir, por si había peligro cerca.
- Hacerse bolita en la posición más protegida, con la nariz cerca de la cola.
El psicólogo Stanley Coren, de la Universidad de Columbia Británica, probó la idea con un experimento sencillo: observó a perros acostándose sobre una alfombra lisa y sobre otra gruesa y peluda. En la superficie dispareja los perros fueron casi tres veces más propensos a dar vueltas, y varios también rascaron antes de echarse. En la lisa, ninguno rascó. O sea, giran más cuando el lugar necesita acomodarse.
Otras razones que pueden sumarse
Los perros tienen glándulas de olor en las almohadillas, así que al rascar y dar vueltas marcan su cama como suya. Para muchos el ritual también es el paso del modo activo al de descanso, parecido a cuando tú acomodas la almohada. Y las vueltas les ayudan a encontrar la postura que prefieren: hechos bolita si hace frío, estirados si hace calor.
Cuándo dar vueltas es señal de algo
El ritual normal es breve: unas cuantas vueltas, quizá unas rascadas, y a dormir. En estos casos conviene llevarlo al veterinario:
- Da muchas más vueltas que antes, tarda mucho en acostarse, o se levanta y se acomoda de nuevo una y otra vez. Puede ser dolor, sobre todo de articulaciones o de espalda, y es frecuente en perros mayores con artritis.
- Se queja, tiembla o duda al echarse o al levantarse.
- Gira sin parar fuera de la hora de dormir, persigue su cola de forma obsesiva o no puede detenerse aunque lo llames. Puede ser una conducta compulsiva o ansiedad.
- Camina en círculos y se ve desorientado, ladea la cabeza, se tropieza o se queda mirando a la pared. Ya no es el ritual de dormir; puede ser un problema neurológico o del equilibrio.
En un perro mayor, los cambios en la rutina de sueño, la inquietud por las noches y la desorientación pueden ser señales de la edad que conviene atender; en los cuidados del perro senior está el detalle. Y si te dio curiosidad cómo pasa sus noches, mira qué dice la ciencia sobre si los perros sueñan.
Qué hacer con su ritual
Déjalo hacer sus vueltas y dale una cama cómoda. Si el ritual cambia, se alarga o aparece fuera de la hora de dormir, cuéntaselo a tu veterinario.
Revisión: contenido revisado por el equipo editorial de Experto en Mascotas. Esta información es educativa y no sustituye la consulta veterinaria.